Crepúsculo, Juego de Tronos, Los Juegos del Hambre, Cazadores de Sombras, El Amor a Través de los Tiempos, Hermosas Criaturas, V de Vendetta, Harry Potter, Las Crónicas de Narnia,... Todas ellas tienen algo en común: fueron libros llevados a la pantalla, ya sea grande o pequeña.
A los directores de renombre, podríamos pensar, les encantan los libros. Son muchos los que, por un motivo u otro, se han aventurado a crear la parte humana de la literatura. Y, a parte de las grandes historias de los clásicos como Romeo y Julieta, Frankenstein o Drácula, también en esas mentes tienen cabida los grandes éxitos de nuestra actualidad editorial.
Y ya sólo el hecho de vender los derechos para llevar la historia a la gran pantalla es algo que alegra a los autores. Recientemente pudimos cerciorarnos de ello gracias a un vídeo que publicó Javier Ruescas, en el cual el autor nos comunicó con una sonrisa en el rostro que pronto su saga Play iba a ser convertida en serie televisiva.
Hay, incluso, muchos autores que fantasean con los rostros de sus personajes. Es muy común, en las redes sociales, encontrar a autoras y autores compartiendo fotografías de actores que podrían encajar con el papel que desempeñan sus personajes. Alguno incluso se atreve a mostrar predilección por algún director. Sin embargo, esas elecciones, nunca corren a cargo del autor. Pero de sueños también se puede vivir, ¿o no?
Sin embargo, no sólo el autor recibe la noticia con ilusión: también los lectores.
Los fans incondicionales de las sagas literarias siguen al detalle toda la evolución del film. Y es que llevar un libro al cine no es tarea fácil. Se escogen equipo técnico, reparto, localizaciones y muchas otras cosas. De ahí hasta que da comienzo el rodaje han pasado varios meses intentando cubrir con secretismo, pero siempre hay alguna filtración. La ilusión crece e Internet es testigo de ello. Es algo que, recientemente, hemos podido ver con Los Juegos del Hambre o Cazadores de Sombras, sin ir más lejos.
Pero la hora de la verdad es el estreno: ¿Ilusión o decepción?
Las salas de cine se llenan, en muchas ocasiones de jóvenes fans de la saga y otros del actor o actriz de turno. Se mezclan por una causa común: el film esperado. No es hasta la salida cuando se suele notar la diferencia.
No son pocas las ocasiones en las que escucharemos opiniones del tipo “vaya, es que se han inventado media trama” o “ese actor no pega nada con el personaje”, e incluso “menuda mierda de película”. En muy pocas ocasiones el lector termina satisfecho con lo que está viendo. En algunas ocasiones nos quedamos con la sensación que si no has leído el libro estarás viendo una película totalmente diferente.
Por otro lado, los no lectores suelen salir satisfechos con los cientos de lucecitas por minuto y lo fantásticamente visual que es el film.
En un mínimo porcentaje encontraremos a los lectores saliendo de la sala con una sonrisa en los labios, irradiando satisfacción por los poros gracias a un trabajo bien hecho. Seguramente, por su parte, los no lectores no habrán sabido disfrutar del film y habrán encontrado a faltar una buena dosis de ordenador, explosiones y carnaza.
Por todos es sabido que en Hollywood son muy amigos de los técnicos de efectos especiales, de los grandes diseñadores de vestuario y de todo aquello que está relacionado con lo estrictamente visual. Y las tramas tienen tendencia a quedar a un lado.
Y eso también ocurre en muchas ocasiones con las adaptaciones de libros: son realmente capaces de adentrarnos en un mundo fantástico, pero suspenden en hacernos ver aquello que ya habíamos leído con anterioridad. Nos encontramos con Ken y Barbie jugando a ser personajes literarios en una pantalla de Playstation. A veces ni eso...
Y nos preguntamos: ¿es realmente positivo que se lleven a cabo adaptaciones cinematográficas de libros?
Los no lectores tal vez se perderían grandes historias, pero tal vez nosotros pasaríamos por menos disgustos.
¿Debería alguien supervisar minuciosamente toda la elaboración del film para que esta fuera más fiel al libro? ¿Debería formarse un consejo para escoger el reparto y equipo técnico? ¿Se le debería vetar a algunos “obreros del cine” poder realizar adaptaciones?
Nos gustaría comprender qué ocurre por las maliciosas cabecitas de los cineastas a la hora de trabajar sobre dichas historias...