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And you? ¿Crees que sirve de algo escribir las tristezas?

Al inicio de la última adaptación de El Gran Gatsby nos encontramos con Nick Carraway, encarnado por Tobey Maguire, en una consulta. El terapeuta que lleva su caso le recomienda escribir sobre aquello que le afectó en su propia historia: Gatsby.

En nuestra vida nos encontramos con cientos de muros que creemos invencibles. Un desamor, el engaño, conflictos familiares, el acoso de compañeros de clase, la soledad, la falta de autoestima,... Todo adolescente siente, en algún momento de su existencia, una dolencia. 

En la literatura juvenil encontramos, una y otra vez, el reflejo de esos sentimientos. Los autores buscan crear personajes con los cuales los lectores se sientan identificados. Y eso, en realidad, es posiblemente lo que hace que una novela juvenil funcione: ese sentimiento de reflejo en las páginas del libro.

Pero... ¿Qué ocurriría si nos atreviéramos a escribir nuestra propia historia?
Por muchos es conocido que algunos autores que han pasado a la historia padecían miedos y fobias que se reflejaban en su escritura. De Charles Baudelaire nos cuentan que sufría complejo de Edipo, mientras Franz Kafka se inspiró en sus pesadillas para escribir La Metamorfosis. También los hubo adictos, como el alcohólico Charles Bukowski, o Hermann Hesse alegó que dedicó toda su vida en aprender sobre la espiritualidad. 
Todo ello, y lo de otros escritores, es algo que podemos comprender a través de sus obras.
Incluso Francesc Miralles, en alguna entrevista, ha admitido que los personajes de sus obras juveniles están inspirados en su propia adolescencia. También el propio autor me comentó sobre una novela no publicada que leyó acerca la anorexia, narrada por una chica que -suponemos- había vivido la experiencia.

Algunos terapeutas aconsejan a sus pacientes que escriban sobre aquello que les preocupa. En ocasiones que simplemente escriban. 
Relatos, poesía, ensayos o incluso una novela. La cuestión es vaciar del interior todas las dolencias y preocupaciones.

¿Crees que escribir ayuda a superar los traumas?

Nosotros creemos que sí. Escribir es un substitutivo del habla. Al teclear o trazar letras haces que ese sentimiento que corroe las entrañas salga al exterior, provocando la misma sensación que cuando alguien cuenta sus preocupaciones para sacárselas de dentro.

Cada persona deberá encontrar, pues, el qué escribir. A algunos les irá bien redactar un diario, a otro quizás le sirva componer un poema, los hay que incluso se inventen una novela. Tampoco no es estrictamente necesario plasmar lo que en realidad sucede en la cabeza, a veces se trata simplemente de plasmar la sensación en el papel. Podemos, si se da el caso, inventarnos una historia en tercera persona donde la protagonista se sienta triste por el motivo que nosotros lo estamos, o quizás que sienta simplemente tristeza aunque sus razones no sean exactamente las mismas. Con ello lograremos exteriorizar aquello que con la voz tanto nos duele. 

¿Y tú? ¿Te atreviste alguna vez a escribir tus tristezas? ¿Crees que escribir en momentos de depresión ayuda a la recuperación?
¿Te atreves a contarnos tus dolencias?