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Entrevista a Ángeles Doñate

Últimamente muchos periodistas se han lanzado a escribir libros. Sin embargo, muy poquitos se animan a encandilarnos con novelas llenas de sentimientos. Hace poquitos días os hablamos de una de ellas: El invierno que tomamos cartas en el asunto. Y quisimos invitar a su autora.
Tenemos hoy con nosotros a Ángeles Doñate.


Hace poquitas semanas presentaste tu nueva novela El invierno que tomamos cartas en el asunto. ¿Qué podemos encontrar en ella?

Una cadena de cartas, escrita durante un invierno, para salvar a una persona y con ella, a todo un pueblo. Una descripción de los pequeños héroes y heroínas que todos conocemos, capaces de cambiar una vida o miles, con un gesto cotidiano. Sin hacer ruido. Y por supuesto, sueños, amores, dolores, luz, dudas, alegrías, citas de grandes escritores… y una decidida defensa de la carta a mano, de aquel tiempo en que dedicábamos tiempo, papel y tinta a aquellos que queríamos. Mientras, escribíamos la historia. 

Presentarás tu novela el día 26 de marzo en el Ateneu Barcelonés. ¿Tienes alguna sorpresa preparada para quienes se decidan a acompañarte?

La verdad… ¡me acabas de dar una idea! ;)

Creo que tienes alguna noticia en referencia a unas cartas que pronto viajarán al extranjero… ¿Se conocen ya más detalles?

No consigo creérmelo pero… ¡sí! Mis cartas visitarán Alemania antes que yo.  Una editorial, Thiele Verlag, apuesta por nosotras. Y cruzo los dedos porque ya hay una editorial de otro país interesada… En un mes, mi super agente, Sandra Bruna, ha hecho magia. 

Cuando vamos a buscar una nueva novela para leer, nos encontramos con que la mayoría de libros nos cuentan historias. En El invierno que tomamos cartas en el asunto nos encontramos con muchos sentimientos… ¿Cómo fue el trabajo de escribirla?

Apasionante, divertido y, por qué no reconocerlo, a veces un mini acto de valentía. Hay dolores viejos que se reviven escribiendo una novela como ésta. ‘El invierno que tomamos cartas en el asunto’ es un tapiz de sentimientos muy reales, cosida con finos hilos que serían las pequeñas historias de amistad, sueños y amor que el lector descubrirá.

¿Eres mucho de escribir cartas o, por lo contrario, prefieres enviar e-mails?

Vivo en el siglo XXI y trabajo de periodista, ¡así que ya te imaginas que en mi día a día escribo y recibo decenas de e mail! Pero nunca he dejado de escribir cartas a las personas que quiero, vivan lejos o cerca. Y contarles las cosas importantes pero también las más tontas. Pasar un rato con los tuyos, aunque te separen kilómetros, a través del papel y la pluma, ¡es increíble! En silencio, a solas. Escribir a mano tiene, para mí, algo de arte. Exige un esfuerzo ¡incluso físico! A veces, esas cartas no se llegan a enviar. Todos tenemos una saca de misivas descartadas, ¿verdad? Pero no nos engañemos, tan bonito como escribir cartas es recibirlas. ¿Quién no ha sentido cómo le pasaba la corriente por los dedos mientras rasgaba un sobre?

¿A quién te gustaría escribirle una carta? ¿Qué le contarías?

A mi padre. Murió cuando yo tenía 18 años. Me enteré una tarde y esa misma madrugada le escribí una carta larguísima con todo lo que nos había quedado por decir, con todos los miedos que me ahogaban, con el dolor tan grande que sentía. No pude despedirme porque entonces vivía lejos. Guardo esa carta pero no la he vuelto a leer hace tiempo. Han pasado más de 20 años desde esa madrugada. Volvería a escribirle una carta explicándole la mujer que hoy soy, la gente espectacular con la que comparto mi vida, todas las cosas maravillosas que me han pasado… como esta novela. Él fue quien alimentó mi curiosidad por los libros, me alentó a leer y leer. Sin duda, el primer paso para llegar a escribir. 

Los escritores son una raza que no conoce de vacaciones… ¿Tienes algún proyecto en el horizonte?

Siempre, siempre, siempre. Varios a la vez. De ficción y de no ficción.  Para mí, escribir es la manera de enfrentarme al mundo, entenderlo, sobrevivirlo, disfrutarlo, mejorarlo…

¿Cómo ves el estado de salud de la literatura en nuestro país?

No soy una teórica así que te hablo más como lectora y compradora desordenada que otra cosa… ¡veo mucho arte suelto! Mucha ilusión, muchas ganas, muchas miradas especiales… y un mercado que sufre. El otro día oí a una editora decir que España es el tercer país del mundo, tras China y Rusia, en que más libros se piratean. No sé. Eso nos golpea un poquito a todos: a algunos, incluso antes de conseguir publicar el primer libro.

¿Cuál ha sido el último libro que has leído?

Alterno un par. Una pequeña joyita escrita por Luis Sepúlveda, “historia de una gaviota y del gato que le enseño a volar” (Tusquets) que, para mí, trata de lo que los diferentes (que en realidad no lo son tanto o al menos no en lo esencial) nos aportan. Del valor del compromiso, de la palabra, de la amistad, del esfuerzo y los sueños. Y… por cuestiones que ya imaginaras, “Cartas memorables” de Shaun Usher (Salamandra).

¿Te atreverías a escribirnos un microrrelato con estas palabras? (cartas, invierno, luna, viajar)

Augh. ¿Has visto que mi novela llega a las 300 páginas? ¡Esto es un ‘retazo’ para mí!
“Sonrió. Por fin la carta que había escrito al Universo había recibido respuesta. Le era concedida su excedencia.  Aquel invierno, por un día, viajaría. Eclipse total anunciaron los astrónomos. Vacaciones gritó la luna”.

No sé si hay algo que quisieras comentar y no te hayamos preguntado, mandar un saludo a los lectores o decir lo guapos que somos los administradores de Almas de Viento… ¡este es tu momento!

Guapos es poco. ¡Guapísimos! Pero aún más importante, ¡entregados a la causa! Gracias a vosotros y a todos los que nos acompañáis en un acto tan bello pero tan solitario. 

Muchas gracias por atendernos. Y a todos los demás, os invitamos mañana a la presentación de El invierno que tomamos cartas en el asunto en en Ateneu Barcelonés…

A todos, sin excepción, un fuerte abrazo... ¡Nos leemos!

El invierno que tomamos cartas en el asunto



Llega el invierno a Porvenir y trae con él una mala noticia: por falta de cartas, cerrarán la oficina de Correos y trasladarán al personal. Los sms, correos electrónicos y whatsapps parecen haber ganado la partida también en medio de las montañas.
Sara, la única cartera del pueblo, nació y vive allí con sus tres hijos pequeños. Comparte muchas horas con su vecina Rosa, una mujer de ochenta años que estaría dispuesta a cualquier cosa por evitarle sufrimientos a Sara y a los niños.
Pero ¿qué puede hacer una anciana para impedir que las vidas de las personas que más quiere se vean trastornadas? Pues algo tan pequeño como escribir una carta, una que tiene guardada en su corazón desde hace sesenta años...  


Ya nos lo avisan los medios (periódicamente): el correo postal se va muriendo poco a poco. Y en eso se basa la nueva historia de Ángeles Doñate. Pero no solamente de ello: El invierno que tomamos cartas en el asunto nos habla de amor, de recuerdos, de dolor y pérdidas, de frustraciones, etc.

He de reconocer que este libro no es de los que se vuelven adictivos. Tal vez porque venía de varias lecturas llenas de “cliffhangers” y giros inesperados, he notado que podía leer con más calma. Sin embargo, tampoco se hace pesado. 
La pluma de la autora ayuda a una lectura fluida.

Los protagonistas y secundarios de esta novela están muy bien definidos y es fácil identificarse con uno o con otro. Sara —la cartera— está muy marcada por el abandono de su marido, Alma —la nueva— huye de unos padres que no comprenden que es ella quien debe elegir su vida, Rosa —la ancianita— vive con el peso de haber traicionado a su mejor amiga al encontrar al amor de su vida, Alex —el solitario— ansia viajar, aunque se siente anclado a su padre con Alzheimer,... 
Si una cosa me ha encantado de esta novela, es la “segunda lectura”: ninguna vida es perfecta, todos tenemos nuestros propios miedos, sentimientos encontrados, problemas y pasados. Y eso es lo que nos mostrarán los personajes a lo largo de la novela.

La trama me ha resultado original. Ahora mismo no me viene a la cabeza ninguna novela con una trama similar. Aunque, tal como he señalado anteriormente, lo mejor es el peso sentimental que nos aporta. Es una historia escrita desde lo más profundo del corazón.

En definitiva, una novela que te llegará al alma. El invierno que tomamos cartas en el asunto es un interesante debut que agradará a aquellos lectores que busquen una historia llena de sentimientos: amores, pérdidas, dolor, alegría. Todos ellos se esconden tras cada una de las cartas que llegan a Porvenir.