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Nunca te enamores de un canalla



El barón Rothewell vive recluido durante el día, para luego abandonarse en toda clase de juerga durante la noche. Marcado por una infancia llena de tormentos y privaciones, a Rothewell no le interesa nada ni nadie y sólo desea vivir al borde del peligro. Hasta que se encuentra con el conde de Valigny, un hombre que, al igual que Rothewell, también prefiere arriesgarlo todo en cualquier situación. El enfrentamiento entre ambos rivales puede tener consecuencias inesperadas, en especial una noche en la que Valigny decide apostar algo mucho más valioso que el oro: nada menos que la bella Camille Marchand, una mujer desesperada cuyos ojos son capaces de penetrar en lo más profundo del alma de lord Rothewell. Ahora, el barón debe utilizar sus cartas con el mayor de los cuidados, porque, por primera vez en su vida, algo verdaderamente importante está en juego: el amor que puede rescatarlo de una existencia desdichada.


Cuando vi este libro, me enamoré de su portada. Por fin una novela romántica con una portada en la que no hay un torso desnudo de un hombre. Una portada llena de misterio por descubrir quién es la protagonista y qué historia romántica se esconde detrás. Un gran paso en las portadas de romántica.

Sobre su sinopsis, me cautivó el misterio y la trama que se escondía detrás de los protagonistas. Lo que desconocía cuando lo leí es que, en realidad, es el tercer libro de una trilogía. Pero no es necesario haber leído los primeros, ya que están vagamente relacionados.  

La trama no es muy original ni muy complicada. No tiene muchos giros, ni misterios que te dejan atrapada en la lectura. Es una historia sencilla que te llena de emociones y te atrapa. Lo mejor el descubrimiento de los personajes y su evolución en la historia. 

Camille es una niña perseguida por los escándalos. Su padre es un derrochador francés que no tiene sentido del honor y, aún menos, de la paternidad. Ella sólo quiere encontrar la manera de sacar provecho de una herencia olvidada y ser libre de todo. Después de crecer con su madre, ella sabe que los hombres son inconstantes y no se puede confiar en ellos. Pero ella necesita un marido inglés titulado y un niño para recibir su herencia. Y  tiene que conseguirlo, cueste lo que le cueste. 

Kieran es un barón disoluto. Su horrible infancia ha dejado cicatrices físicas y mentales permanentes. Pero incluso él no puede creer lo que está viendo cuando Valigny apuesta la mano de su hija en matrimonio. Por supuesto, ella es una visión. Y el único otro 'caballero' en la habitación es un señor realmente depravado. Pero no había intención alguna de casarse.  Así comienza una historia de lujuria, madurez y descubrimiento.

La escritora tiene una mano hábil con las escenas de amor. Si bien no hay mucho misterio, si hay un poco de acción. Pero la mayor parte de la historia se centra en los efectos del pasado y cómo ha influido en los protagonistas.

En conclusión, un libro fresco y se lee rápido. Perfecto para una tarde de domingo con un chocolate y la manta.

1 Susurros:

Lydia Leyte dijo...

Interesante trama, pese a todo. Me gusta la portada.

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