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El Día que Juré que jamás me compraría un eReader

¿No os ha ocurrido jamás...? ¿Recordáis cuando jurasteis...? ¿Qué pensáis sobre...?

No sé cómo empezar. Ni tampoco qué decir exactamente al respecto.
Recuerdo, hace ya algunos años, cuando un señor con traje –algo tarado– presentó su nuevo invento. Era un cacharro de plástico con no se cuantas pijadas que tenía un propósito... ¡que leyéramos nuestros libros en él!

“¡JA!”, soltamos muchos. Y nos reímos hasta quedarnos a gusto. Eso sin contar los improperios que soltamos hacia semejante aparatejo. “Es el futuro” decían otros. Y nosotros pensamos que eso lo decían aquellas personas que no se leían más que un libro a la década.

Pasó el tiempo y todos tenemos a algún amigo “un poco rarito” a quien su tía la del pueblo le regaló uno de esos aparatos extraños. Nos lo presentó y lo sostuvimos un rato entre nuestras manos desconfiadas.
Lo estuvimos trasteando hasta que estuvimos convencidos. Tal vez uno de esos eReaders podría venirnos bien...

Y así fue como conocimos al electrodoméstico más importante de nuestra casa: el eReader. Ese aparato que nos guarda miles de libros en muy poquito espacio, gracias al cual tenemos horas y horas de entretenimiento en casa, en el tren, en el baño, en casa de tu tía la del pueblo,... ¡Allá dónde vamos viene nuestro eReader!
Sony eReader, Kindle, Tagus, Papyre,... ¡No importa el modelo! No somos racistas.

No tememos por el soporte físico, pero tampoco tenemos miedo al digital. Sabemos de sobra que van a convivir los dos soportes hasta que nos quedemos ciegos y no podamos leer (y, entonces, no compraremos libros).
¿Cuántos de vosotros os habéis sentido identificados con esta historia?

Somos muchos los lectores que, de inicio, renegamos del eReader. Pero, a día de hoy, nos hemos convertido en amigos inseparables de estos aparatos. Y nos sentimos felices con haber cedido a nuestra tozudería. Y es que los eBooks tienen también sus ventajas...

Ahora bien, ¿cuál fue el mal que vimos en los eReaders a primera instancia? ¿qué fue lo que nos convenció para hacernos con uno? ¿qué sería de nuestras estanterías de no haber traído un eReader a nuestras vidas?

Cuéntanos tu historia, tenemos ganas de leerte...

5 Susurros:

El Anaquel de Hypatia dijo...

Gran entrada!!! Y casi todo lo que comentas es cierto, yo he sido muy reacio a los ereaders, ni siquiera teniendo el primero (aquél que tenía una migo) entre mis manos llegó a convencerme, más bien todo lo contrario. Ahora bien, todo eso cambio cunado tuve oportunidad de poder examinar un kindle paperwhite... es... simplemente lo más cercano a un libro físico que podemos encontrar hasta el momento. Estoy encantado con él, su tacto al pasar páginas, esa luz que evita tener que leer por la noche con la incomodidad de tu pareja hacia tu lamparita de mesa, la información en pantalla que te indica cuantos minutos quedan para que termines el capítulo, es sencillamente genial. Desde entonces no salgo de casa sin él XD

Besos!

Rosita bn dijo...

Hola! jaja, justo acabo de adquirir uno porque me lo han regalado. Es cierto que prefiero un libro 'de carne y hueso', pero tambien es cierto que por ejemplo para viajar, ahorras peso y puedes leer mucho con este cacharrito. Creo que se puede combinar bastante bien. xD Gracias por la entrada, muy apropiada!

Cris Hocicos dijo...

Yo no tengo DD: Leo en el móvil xDDD
Pero no me importaría tener uno, porque te ahorras mucho dinero la verdad

Un beso^^

María dijo...

Hola, aquí una que renegó. Eso sí, si algún día me quedo ciega, aprenderé a leer en Braille.

Lucía Martín dijo...

¡Hola! A mí me regalaron uno por mi cumpleaños. Yo era también de las que decía que ni loca iba a leer en un aparato así, pero tengo que admitir que resulta súper útil y económico (puede que cueste lo suyo, pero luego lo amortizas con el precio reducido de los ebooks).

Besos.

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