Había oído hablar mucho de este libro y, sin embargo, aún lo tenía pendiente. No me esperaba que me resultara una lectura tan agradable y divertida. Le tenía curiosidad, pero no creí que me gustara tanto.
Los personajes principales son:
Britanny: la típica chica guapa, perfecta, rica y popular, incluso buena estudiante. Su novio es el mariscal del equipo de fútbol y juntos son la pareja de oro. ¿Qué más podía pedir esta chica? Pues mucho más, porque no todo es como parece.
Por otro lado está Alex: un chico mexicano que vive con alguna carencia. Reside en una zona poco recomendable y esta metido en una pandilla. Este chico puede llegar a engañarnos, pero no hay que fiarse de las apariencias. Quizás para sobrevivir deba ser una persona, pero en el fondo desea y es otra muy distinta. La superación es una meta que debe llevar en silencio si no quiere que le tachen de traidor en la banda y eso hace que se presente como un chico duro y sin sentimientos.
El azar hace que dichos personajes se encuentren y tengan que convivir como compañeros de la clase de Química y, en cuanto se juntan, las chispas son evidentes entre ellos. Lo que me parece interesante es que está narrado desde el punto de vista de los dos protagonistas, por lo cual entiendes las dos partes y no deja nada en el tintero.
Pero la verdadera esencia es el prejuicio que existe en el mundo. Dos personas aparentemente diferentes que buscan lo mismo, pero su entorno no les pone las cosas fáciles.
Es un libro que me encantó. Es divertido, sexy, triste...
La escritora hizo un gran trabajo. Su manera de escribir, el humor en los momentos necesarios, las descripciones, la ambientación e incluso todos los personajes están muy bien construidos. Es perfecto.




