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Instabook #3: La mejor BSO para tu libro preferido

En los últimos tiempos, son muchos los libros que están atravesando el papel para convertirse en una pequeña realidad: la gran pantalla.
Desde el instante que se compran los derechos y se anuncia el proyecto hasta que compramos un ticket para ver el espectáculo de luces y colores, son muchas las preguntas que se realizan y se responden paulatinamente: ¿quién dirigirá el proyecto?, ¿quién reencarnará el papel protagonista?, ¿quien se encargará del vestuario?,...

Y... ¿Quién se encargará de la banda sonora original?

Las canciones que ambientan el film se convierten, a veces, en parte del mismo libro. En ocasiones canciones compuestas expresamente, en otras simplemente canciones que han escogido.
También, en alguna ocasión, se compone la banda sonora para el libro. Carlos Ruiz Zafón, escritor y guionista barcelonés, se encargó personalmente de la creación escrita y musical de algunas obras como –por ejemplo– La Sombra del Viento. También hay bandas y compositores musicales que, por amor a la literatura, componen algún tema inspirado en un libro, como Josh Todd con la canción Lovely Bones, inspirada en la novela Desde Mi Cielo de Alice Sebold.

¿Y qué os proponemos hoy?
Queremos que todos (sin excepción) nos digan un libro y una canción, músico o disco que quedaría genial como banda sonora. Por supuesto, no vale fijarse en la banda sonora de la adaptación a la pantalla y proponer lo mismo...
Así pues...

¿Qué música le pondrías a tu libro preferido?

Empezamos nosotros...
Lewis Carroll nos regaló, hace ahora unos cuantos añitos, dos libros sobre una niñita llamada Alicia. El primero de ellos llevaba por título Alicia en el País de las Maravillas y nosotros creemos que Regina Spektor podría ser una excelente banda sonora.
Hace menos añitos, Lyona y Santi Balmes lanzaron a la venta un cuento titulado Yo Mataré Monstruos por Ti, y muchos coincidiréis que leerlo mientras escuchas Un Día en el Parque de Love of Lesbian es una muy buena idea.
Francesc Miralles finalizó recientemente su trilogía Øblivion y creemos que no hay mejor manera de leer los tres libros que escuchando Space Oddity del excelentísimo David Bowie.


¡Ahora os toca a vosotros!


Instabook Happy Stories (3)

¡Vuelve Instabook Happy Stories!

Como ya comentamos hace algunas semanas, estamos creando una historia multi-autor, organizada por Almas de Viento y que, hasta la fecha, ha contado con tres autores.

La primera parte (leer aquí) corrió a cargo de Almas de Viento y la segunda (leer aquí) a cargo de nuestra amiga Rebeca Bañuelos.
¿Quién ha sido el tercer autor?

Ella es otra conocida de la casa. Autora dentro de la antología pulp ¿Qué ha sido eso? y autora de la fotografía de la portada de Spleen de Nikosia (que sorteamos aquí). Ella es Ana Nieto t nos presenta la tercera entrega de su historia, que podéis leer aquí.

Por supuesto, recordamos que podéis continuar esta historia. Para plantearse como autor, solamente necesitáis muchas ganas de escribir y enviarnos un e-mail a almasdeviento@live.com.
Nosotros nos encargaremos de notificar cuando y a partir de qué parte deberéis narrar vuestra parte de esta historia.

Esperamos que disfrutéis de una bonita lectura. 

¿Qué ocurrirá con Raiza?
Para ello deberéis esperar al nuevo Instabook Happy Stories...

Instabook #2: ¡Happy Stories!

Estamos a puntito de finalizar el mes y os queremos proponer un juego...

Sabemos que sois muy juguetones, y que a muchos de vosotros os gusta escribir historias. Es por y para ellos a quiénes va dirigido este juego. Aunque los demás también podréis ser partícipes, disfrutando de lo que de nosotros salga.

El juego es el siguiente.
Entre quiénes se apunten, se creará una historia encadenada. El inicio de la historia se conocerá hoy, y el orden por el cual cada participante creará y (por supuesto) publicará su historia se concretará vía e-mail.
Para apuntarte solamente será necesario: enviar un e-mail a almasdeviento@live.com con tu nombre y la dirección de tu blog y ganas de escribir y compartir lo escrito.
Se rogará a los participantes que, cuando publiquen sus porciones de obra, enlacen al menos esta entrada (que iremos actualizando con los enlaces a todos los episodios).
Las participaciones serán de entre 600 y 800 palabras (si son 803 no pasa nada).
Si hubiera duda alguna, no dudéis en poneros en contacto con nosotros. Os atenderemos encantados.

Y, sin más dilación, aquí os dejamos el inicio de la historia...




Era temprano y las calles empezaban a desperezarse. Raiza esperaba frente a la puerta de la biblioteca con un café entre sus finas manos.
Había pasado mala noche. Entre sofocos y pesadillas, a penas había podido dormir un par de horas. Y ya hacía unas cuantas que vagaba por las calles a la espera de que abrieran las puertas de la biblioteca. A la espera de encontrar algo revelador en aquel edificio.

9’35 a.m.,
Se abrió la puerta. Al otro lado apareció un señor mayor con cara de haber dormido menos que ella.
Entró, y se dirigió directamente a la sección dedicada a arqueología. Los libros, cubiertos de polvo, parecían desperezarse con el soplido del aire condicionado contra los lomos de piel. Raiza fue directa al fondo del amplio salón. Allí reposaba una majestuosa vitrina.
La observó con detenimiento. Acarició con la yema de los dedos la puerta bañada en oro. Se aseguró que nadie más habitaba en el salón y metió la mano en el bolso. Una gota de sudor frío le recorrió la espalda. Finalmente se decidió a sacar una vieja llave y, mientras aguantaba la respiración, giró el cerrojo.

¡Voilà! La cerradura había cedido. Aquella vitrina que había permanecido cerrada durante siglos al fin se mostraba abierta. Y en su interior encontró un libro. Lo tomó entre sus manos y estudió cada detalle: los filamentos de oro, los remates de la piel. Aquel libro, al igual que las momias de Egipto, había sobrevivido bien al paso de los siglos. En la cubierta descubrió la forma hundida de un escarabajo, como si la llave para abrir aquel libro tuviera forma de insecto.

Aquello le recordó a Iaín. Le conoció un par de años atrás, durante un viaje a Egipto. Aquel hermoso joven que una noche se llevó al hotel siempre vestía un escarabajo de oro en su cuello. Él le aseguró que había sido un hallazgo, aunque la historia que le narró entre las sábanas se le antojó fanfarrona. 
Raiza siempre creyó que exageraba, que intentaba hacerse el interesante para llevársela a la cama.

Volvió a cerrar la vitrina y metió el libro en el bolso. No podía dejar que se lo quitaran y le robaran la autoría del hallazgo. Debía encargarse de llegar hasta el final de aquella cuestión por sí misma.
Salió de la biblioteca sin mirar atrás. Tomó el teléfono entre sus manos y, como por arte de magia, éste empezó a vibrar. Descubrió en la pantalla que se trataba de Iaín.

-¡Hola Raiza! -exclamó él desde el otro lado.
-¡Qué casualidad! -respondió- Ahora mismo pensaba en llamarte. Ha pasado mucho tiempo, ¿no crees?
Raiza recordó la última vez. Él dormía aún cuando ella agarró el bolso y cruzó la puerta. Había decidido guardar el número de teléfono, aunque no tuviera muy claro que lo fuera a usar alguna vez.
-Un poco, sí... -hizo una pausa- He estado muy liado, y pensé que tú...
-Jamás volvería. -sentenció Raiza- Pero bien, creo que tengo algo más importante que contar.
-¡Yo también! -interrumpió- He encontrado algo asombroso. Me gustaría que vinieras a verlo si fuera posible...
-¿Más que un libro encerrado durante siglos? -se quedó pensativa- Estaba pensando en ser yo quien te invitara a ti, pero un viaje no me vendrá mal.

Regresó al apartamento y buscó un billete en el ordenador. Encontró un vuelo a Egipto para aquella misma tarde. “¡Menuda coincidencia!”, pensó. Y preparó las maletas rápidamente mientras llamaba al servicio de taxis para que vinieran a recogerla.

Cerró la puerta con doble llave y se dejó llevar.
Una vez en el aeropuerto, se planteó ir a buscar un bocadillo para saciar el hambre antes de subir al avión. Le escribió un mensaje a Iaín: “En un rato salgo hacia el Cairo. Espero que seas caballeroso y me busques un buen sitio donde dormir”. 

Ahora sólo era cuestión de despegar...

InstaBook #1: ¡Happy Halloween!

¡Bienvenidos, espíritus de la noche!
Como bien sabéis por aquí, mañana es la noche de Samhain. Sin embargo, nuestra querida Ecirttap ha insistido en celebrar Halloween. Y, como es la pequeña de la casa, hemos tenido que ceder. Por eso le hemos robado la calabaza a Cenicienta y nos ponemos manos a la obra.

Nos hemos puesto juguetones y, por ello, os queremos hacer entrega de algo muy especial.
Nos hemos propuesto crear una breve historia en homenaje a distintas obras. Las novelas escogidas para la ocasión han sido: saga El Bosque de los Corazones Dormidos (Esther Sanz), Las Eternas (Victoria Álvarez), Mi Custodio (Laura Nuño), Sangre (Clara Peñalver), Pulsaciones (Francesc Miralles y Javier Ruescas) y Pergamino (Sergio A. Sierra y Meritxell Ribas Puigmal).
A ver si sóis capaces de identificar los guiños a cada libro...

"Hubo un tiempo en el cual todo texto era escrito en pergaminos. 
Posteriormente se crearon libros. Hubo un hombre, cuyo nombre desconozco, que viajó por todo el mundo compilando diversas obras de varios autores. En el interior de su biblioteca se encontraba un pequeño diablillo, de nombre Susurramales, que los custodiaba y limpiaba día tras día.

De entre todas las obras allí ilustradas había una en especial. Era un libro fino y ligero, firmado por el druida Dru. En él se compilaban algunos hechizos ideados para la noche de Samhain. Esa noche a la que la mayoría, a día de hoy, llama Halloween.
Ese libro nos recuerda que esa fiesta de bromas, caramelos y disfraces tiene una raíz más profunda de lo que podemos imaginar.
A día de hoy, esos conjuros se transmiten a través de Heartbits. Sus pulsaciones llegan a nuestros teléfonos móviles, recordándonos que la magia sigue viva. Y Dru se desliza entre las ondas...

Me encontraba yo en la puerta del Dhampir. Había pasado las últimas horas tomando copas con mi amigo Peter. Era un tipo duro, de los que beben sin quemarse la garganta siquiera. Estábamos hablando de lo extraños que eran los nuevos parroquianos del local cuando mi móvil sonó. Fue una vibración corta, con lo cual pude deducir que se trataba de un mensaje de texto.

El remitente era Gian Carlo Montalbano, dueño de la Grotta della Fenice. Le conocí durante un viaje de negocios a Venecia. Su juguetería era como un umbral a otro mundo. Mientras fuera todo era luz y vida, en el interior todo era oscuridad. Sus creaciones eran extrañas, hasta el límite de admitir que sería incapaz de hacer noche rodeado por sus muñecas de porcelana.
En su mensaje me preguntaba por la laureana, una flor cuya semilla solamente podía encontrarse en los bosques de Colmenar. No me cabía duda que aquel hombre no conocía la geografía de mi país, puesto que aquel pueblo de la provincia de Soria se encontraba a kilómetros de mi Granada natal.

Pese a ser tarde, decidí llamarle. En la conversación me descubrió información sobre aquella extraña planta. Había descubierto de su existencia a través de unos folletos que llegaron a su tienda. Por lo visto, en Florencia, había nacido una secta cuya obsesión era la laureana. Se decía que tenía en su genética la propiedad de la juventud y la vida eterna. Y su intención era investigar si los juguetes de su tienda podrían cobrar gracias a aquella simiente.

En una interferencia pude descubrir a Dru. Era él quien inspiró a Montalbano para que buscara la planta de la vida eterna."